miércoles, 19 de octubre de 2011

Vigilancia y control. El gusto y la medida de todo

La vida de los otros (2006)



                    ¿Puede ser malo un hombre que escucha la Appassionata?
                      La pregunta que un “exitoso” dramaturgo de Berlín Oriental  de los años ‘80 dirige a su compañera de la ficción tiene una retórica que de algún modo queda develada a lo largo de esta ópera prima del joven director alemán Florian Henckel von Donnersmarck. “La vida de los otros” (Das Leben der Anderen) es la mirada, al principio desapasionada pero siempre pre-juiciosa, de unos ojos que luego, indefectiblemente, serán atravesados por la propia condición humana.

En formato de 35mm, este thriller pasará a integrar la nómina de aquellos films que, seguramente, habrán de referirse al proceso de revisión de la “experiencia socialista” en uno de sus aspectos más terribles: el de la vigilancia y el control.

Tenues colores sepias y azulinos de reminiscencias hospitalarias texturan una atmósfera melancólica que muestra, en esos colores adelgazados, la falta de esperanza. Con planos muy cuidados y excelente montaje, la cámara de von Donnersmarck irá recorriendo los edificios racionalistas, enormes cubos de cemento con ventanas -como tantos ojos panópticos- que miran un paisaje de invierno casi yermo, para aumentar la sensación incómoda de un Gran Hermano.

Casi puede palparse la influencia de Tomas Mann, Kleist y, por supuesto, Dostoievsky. No en vano Florian Henckel pasó varios años en Leningrado estudiando su literatura favorita en su lengua original. Y esa casi infinita capacidad de los rusos para la melancolía marca toda la estética del film. Con economía narrativa y con imágenes que muestran con destacable virtuosismo los cambios en los personajes, la vida en Berlín Oriental se filtra a través de la mirada de un jefe de la Stasi, la temible y omnipresente policía secreta alemana.

Poco tiempo antes de la caída  en 1989 de la llamada “cortina de hierro”- acontecimiento que al decir de Hosbawn pusiera fin al siglo XX, oficiales de la Stasi intentaron destruir sus archivos, incluso a mano. Estos deshechos, sin embargo, fueron encontrados y luego de ingentes esfuerzos, el nuevo gobierno -utilizando primero el equipo Zirndorf para rearmar documentos y luego métodos informáticos- , logró que se procesaran alrededor de unas 33 millones de páginas. Por decisión del gobierno de Alemania reunificada en 1992 se publicaron los archivos secretos de la Stasi, incluyendo fichas con datos personales.

La influencia de la Stasi sobre casi todos los aspectos de la vida en la República Democrática Alemana (RDA) no puede ser subestimada. Hasta mediados de los años ochenta, una red de informantes civiles (Inoffizielle Mitarbeiter (IMs), en español algo así como colaborador extraoficial) creció tanto en la RDA como en la RFA (República Federal de Alemania).  La información verificada da cuenta de que hacia 1989, cuando colapsa Alemania Oriental, la Stasi tenía 91.000 empleados a tiempo completo y 300.000 informantes. Esto significa que aproximadamente uno de cada cincuenta alemanes orientales colaboraba con la agencia de inteligencia, lo que representó uno de los más altos niveles de penetración en una sociedad por parte de una organización.

El miedo a la delación, al interrogatorio y, eventualmente, a la prisión cuando no al ostracismo lleva a los personajes del film: una pareja -conformada por un exitoso escritor y dramaturgo (Sebastian Koch) y una actriz de teatro (Martina Gedeck)- y los amigos de ésta que quieren denunciar al mundo las iniquidades del régimen, a asumir una actitud escueta, magra. En el escabroso borde entre la complacencia y la resistencia se va a desencadenar el drama que tiene algo de teatral porque al callar, al ocultar, también hay algo de actuación.

En el otro extremo, y con el mismo dilema, porque la imagen muestra el desplazamiento, está el vigilador, el arquetipo.

En una maravillosa actuación, que le mereció Premios como el Bavarian Film Award y el Lola de Oro, Ulrich Muhe que caracteriza al oficial de la Stasi Gerd Wiesler conmueve. No necesariamente en el sentido sicológico del término. Produce un efecto conmovedor, de conmoción. De reconocida trayectoria  en su país, tanto en teatro como en televisión, este maduro actor nos deja arrobados con su metamorfosis casi imperceptible. Una omisión de un registro, involuntaria o no; la sustracción de un poemario de Berthol Brecht de la casa de su vigilado.  Y he ahí la elección. He ahí el cambio de giro… Brecht juega con el oficial Wiesler. La distancia emocional que le plantea al espectador respecto de la acción, a fin de invitarlo a emitir juicios acerca de ella en vez de mimetizar la realidad se juega hasta el final, cuando con el gestus  de su sonrisa evita una emocionalidad excesiva.

Ese gestus, que humaniza al oficial Wiesler y que acerca a la película a un happy end parece tener una connotación condescendiente. Tal vez por eso se diga que tiene un tinte populista o consensuado. Prefiero quedarme con las propias palabras de Brecht,… “Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos en que el hombre sea amigo del hombre, pensad en nosotros con indulgencia.”


Ficha técnica

TITULO ORIGINAL       Das Leben der Anderen
AÑO :                                2006 
DURACIÓN:                     137 min.
PAÍS:                                Alemania
DIRECTOR                  Florian Henckel-Donnersmarck
GUIÓN                       Florian Henckel-Donnersmarck
MÚSICA                      Gabriel Yared, Stéphane Moucha
FOTOGRAFÍA               Hagen Bogdanski
REPARTO                    Ulrich Mühe, Martina Gedeck, Sebastian Koch, Ulrich Tukur


Premios/selecciones principales

Oscar 2007

Mejor película de habla extranjera

Rotterdam Film Festival 2007
Premio del publico

EFA 2006
Mejor Filme Europeo
Mejor Guionista
Mejor Actor (Ulrich Mühe)

Deutscher Filmpreis (Lolas) 2006
Lola a la mejor película
Mejor actor (Ulrich Mühe)
Mejor actor de reparto (Ulrich Tukur)
Mejor director, Mejor fotografia
mejor decoración, Mejor guión

Bavarian Film Awards 2005
Mejor actor (Ulrich Mühe)
Best Newcomer Director & Screenplay
Premio VGF (Wiedemann & Berg)

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