lunes, 28 de noviembre de 2011

"Lo que presumiblemente quieren las mujeres chinas"

              El avance chino en la "occidentalización" no deja de ser asombroso. Si pensamos que el Camarada Mao Tsé Dong decía en los años '50 que mientras Occidente pensaba en quinquenios, China lo hacía en milenios, podríamos suponer que introducir cualquier tipo de cambios en un país tan atado a ciertas tradiciones (me refiero a las viejas que sobrevivieron a la Revolución Cultural y a las nuevas por ella instalada) demandaría muchísimo tiempo. Cualquier afirmación en este sentido sería francamente errónea. La modernización de China en los últimos años y su aproximación a los ´"códigos estéticos occidentales" nos deja literalmente pasmados.
               Hablar del cine chino y permítaseme una irritante generalización, del cine asiático en general, en seguida nos lleva a pensar en el género "Wuxia", es decir, de las artes marciales que vincula la larga historia del país con su pathos y su filosofía subyacente. sin embargo, poco a poco van incursionando en otros temas aunque muchos de ellos son "remakes" o adaptaciones de la filmografía clásica.
               Buenos copistas en casi todo lo que producen, desde circuitos complejos hasta modelos de indumentaria de marcas líderes de alto rango, son  también buenos en la adaptación de éxitos fundamentalmente del cine americano.
               Seguramente Uds. recuerdan la película de Nancy Meyers "Lo que ellas quieren"(What Women Want, 2002) que narra la historia de un publicista chauvinista y narcisista (Mel Gibson) que ve desaparecer su posibilidad de ascenso cuando la empresa para la que trabaja contrata a un talentosa competidora (Helen Hunt) para encarar un proyecto de publicidad dirigido fundamentalmente a las mujeres.  Gracias a un evento fortuito (casi se electrocuta con un secador de pelo cuando se cae en la bañera), adquiere temporariamente el don de poder "escuchar" lo que las mujeres piensan.
               La versión china sigue a pie juntillas el guión de su antecedente de Hollywood. Se ahorra, sin embargo, todas las escenas de alto contenido erótico o connotación sexual, como las actuadas por una encantandora  y desconsolada Marisa Tomei, que parece no tener ninguna suerte con los hombres, y las de la pasión amorosa entre los protagonistas que, junto con algunas otras relativas a algunos personajes secundarios, pueden herir la sensibilidad del pudoroso público chino.
               Con estas salvedades y sin novedad alguna, la película de Daming Chen es fresca, con buenos momentos, unas tomas aéreas fantásticas de la ciudad de Pekín y unos planos detalles muy logrados.
Gong Li es una muy buena actriz, de mucho atractivo y que maneja muy bien la expresión de las emociones (2046, Memorias de una Geisha, La Maldición de la Flor Dorada). Puede hacer mohínes y gestos con los labios que son sencillamente deliciosos. Andy Lau,  por su parte, algo forzado, se defiende. Sin duda se siente más relajado como actor dramático, en películas de artes marciales como La Casa delas Dagas Voladoras o Los señores de la guerra (Warlords, junto a Jet Li), o policiales (Infernal Affairs, Running out of time). El resto del elenco acompaña. Los escenarios y decorados son hipermodernos. El vestuario también muy cuidado. Son de destacar, por ejemplo, el biombo de hierro en el recibidor de la casa de Sun Zi Gang (Andy Lau) y la serigrafía de Andy Warhol, así como las sillas de diseño de la oficina.
El film es predecible y está clasificado para toda la familia. Es ideal para ver en visperas del día de San Valentín o un pijama party.


lunes, 14 de noviembre de 2011

ONG BAK 2: La acción al estilo tailandés



ONG BAK 2/3  LA ACCIÓN AL ESTILO TAILANDÉS
Entretenimiento puro. Es una mixtura entre una clase práctica de muay thai y una de cine aunque no faltara quien sostenga que por ello se queda a mitad de camino.
El éxito de la primera versión, Ong Bak (2003), que terminaría siendo una precuela de Ong Bak2 (2008) y Ong Bak 3 (2010), consagraría a Toni Jaa como el Jet Li tailandés o el nuevo Bruce Lee. Su enorme éxito –determinado, entre otras cosas, por  la comercialización de la película en las principales plazas europeas, de EE.UU y Méjico-, motivó la producción de otras dos versiones. Sin embargo, mientras Ong Bak se desarrolla en el tiempo presente, las otras dos transcurren en el 1400, durante la época de las luchas entre el reino de Sukhotai  y Ayutthaya por la dominación de Siam.
El trabajo de Toni Jaa es meritorio. No solo es el protagonista que tiene que enfrentar todo tipo de contingencias y pelearse con los más feroces oponentes sino que junto a Panna Rittikrai codirige la película. Así como no escatima en exhibir todas las técnicas del arte marcial representativo del país en combinación con otras formas marciales de toda Asia, así tampoco ahorra en ángulos,  planos, travellings y todos los recursos del séptimo arte.
Es bueno aclarar que el film tuvo problemas de producción que demoraron su lanzamiento. Los problemas con la productora Sahamongkol Film International finalmente se subsanaron con la incorporación de Panna Rittikrai, un conocido coreógrafo de artes marciales y mentor de Tony Jaa. De allí la co-dirección. Tampoco la crítica la recibió con tantos elogios. Posiblemente porque, como se adelantó, no termina de satisfacer el público de las películas de pura acción, que la encuentran por momentos aburrida, ni tampoco al público más exigente, porque el guión tiene cierta inconsistencia – como la aparición en escena del “Cuervo fantasma”, cuya naturaleza y función no queda del todo clara.
Sobre lo que puede haber consenso es acerca de la falta de originalidad del argumento. De todos modos, si la limitamos en el género, podríamos arriesgar que no la necesita. Los escenarios elegidos por Jaa, su exotismo y los detalles de la ambientación, sumados a las escenas de exhibición de destrezas y lucha, coreografiadas por Rittikrai, son más que suficientes para mantenernos muy entretenidos. Es una muy buena exhibición de las enormes posibilidades del muay thai y también de su violencia. Se trata de una forma de lucha de pleno contacto que admite el uso de todas las extremidades y es considerado extremo, razón por la cual ha sido declarado ilegal en muchos países.
Otra cosa para destacar es el maquillaje y el vestuario que sin el corset del rigor histórico tiene, en cambio, todos los condimentos para convertir el filme en una épica casi posmoderna, con mucho atractivo visual.
Ong Bak 2: El principio relata, a través de algunos flashbacks, la historia de Tien (nombre que a la sazón significa luz), el hijo de Lord Sihadecho, un noble que junto a su esposa es asesinado por orden de uno de los señores de la guerra, Lord  Rajasena, ante los ojos del propio Tien, quien descubre su presencia y es perseguido por los soldados de Lord Rajasena hasta la selva con la intención de darle muerte. Tien logra escapar de sus perseguidores para caer  en manos de unos traficantes de esclavos y cuando está a punto de perecer en una pelea con un cocodrilo, es salvado por un hombre llamado Chernang, líder de una banda de forajidos entrenados en las más diversas formas de lucha de toda Asia, quien a partir de ese momento lo toma como pupilo y lo entrena en la unificación de todas las formas de lucha, con y sin armas (hay exhibiciones de katana, nunchako,ninjato, jian, talwar, etc) hasta convertir su cuerpo en un arma mortal.
 Cuando Tien termina su instrucción, decide regresar para vengarse de quienes lo sometieron a esclavitud y del matador de sus padres.
Hay una chica, por supuesto. (Pim, compañera de danza de Tien en su adolescencia), cuyo papel es poco relevante ya que nuestro héroe está muy ocupado en lidiar con su Karma y hacer justicia por mano propia y tiene escaso tiempo para ocuparse de las cuestiones amorosas.
A la manera de las películas “americanas” que podríamos llamar clásica, un plano aéreo de la ciudad y del palacio real cubierto por la bruma inaugura el filme. Le sigue un plano detalle y un picado para ubicarnos espacialmente, con un acercamiento a un árbol que parece ser un cementerio o un monumento funerario, con antiguos ídolos de piedra, que en seguida se convierte en un plano general. En la escena siguiente, en medio de la bruma, el travelling se adelanta y cuando aquella empieza a disiparse, con un gran golpe de efecto aparece un caballo a todo galope. A partir de allí con travellings oblicuos, de acercamiento y alejamiento, de gran eficacia dramática, se muestran las escenas de la persecución de los hombres de Lord Rajasena.
Hay algunas escenas muy bien logradas, como el plano detalle que captura el meditabundo andar de una hormiga sobre una ramita; la fantástica toma del primerísimo plano del ojo de Chernang, que refleja la escena de la pelea entre Tien y el jefe de los traficantes de esclavos, seguido inmediatamente  con el travelling que se hace plano corto y gran primer plano; o la también magnífica escena con juegos de contrapicados y planos detalle  en la que Tien va a someter al líder de la manada de elefantes.
Hasta aquí la primera parte. En la segunda, Ong Bak 3, Tien ha sido capturado por los soldados de Lord Rajasena, que había ordenado que le rompieran todos los huesos y le cortaran finalmente la cabeza. Cuando está a punto de ser decapitado, recibe el perdón del rey Ayutthaya y es trasladado casi moribundo al pueblo de Kana Khone donde se recupera para someterse, bajo la guía del maestro Bua, a un nuevo programa de instrucción, pero esta vez relacionado con la danza, las técnicas de relajación y la aceptación de las leyes del Karma. Aquí es donde se reencuentra con Pim, quien lo ayudará en su recuperación y a raíz de lo cual, surgirá la previsible historia de amor.
Mientras tanto, el diabólico Bhuti Sangka, (el Cuervo fantasma), un extraño personaje con características vampirescas que hace su aparición al final de la primera versión, desafía a Lord Rajasena y lo vence, instalando un reinado de terror. Cuando Tien regresa al poblado, descubre que ha sido asolado y sus habitantes asesinados cruelmente. Tien ahora deberá enfrentarse a un enemigo todavía más poderoso.
Esta segunda parte es algo más oscura si se quiere y algo más violenta. Tiene unas estupendas escenas como el plano a vista de pájaro del arrecife cuando Tien está pensando en terminar con su vida a raíz de las severas lesiones que recibió que además de dejarlo casi incapacitado lo quebraron moralmente. Las escenas de la danza con Pim son muy bellas y se han cuidado todos los detalles puesto que se desarrollan en suelos inclinados a efectos de invisibilizar el hecho de que ella es más alta que su compañero. Otro tanto sucede con las escenas de la peregrinación y meditación del maestro  Bua, que culminan con la limpieza de la maldición que pesaba sobre los pobladores y el cambio del Karma de Tien, que son de un gran efecto dramático, con unos preciosos planos detalles y un travelling final que se aleja para mostrar al maestro Bua cumpliendo los rituales budistas, frente a un imponente monumento.
Una película de aventuras que entretiene y que, más allá de la acción y la violencia que la reducirían simplemente a esa categoría, tiene condimentos para atraer a quienes quieran apreciar, como en una clase de cine, las diferentes miradas de la cámara, su incidencia en la composición de cada cuadro y la correcta sintaxis entre las tomas que componen un muy buen espectáculo fílmico.